¿Nunca te ha pasado que no sabes quién eres?
Que pensabas que eras de una manera, pero te sorprendes. A
veces para bien. Otras al contrario.
Yo he llegado a un punto, en el que me veo en un precipicio.
Al borde. Miro mi vida hacia atrás, la miro ahora, y pienso ¿Quién eres? ¿Eres así realmente, o te has
convertido en esto por las circunstancias?
He de admitir las cosas como son. Y cambiar lo que no me
guste de mí. Sé que no soy así, pero tampoco quiero echarle la culpa a nadie.
Noto que he abandonado mi vida. Que no hago más que
lamentarme por cosas del pasado, y no estoy mirando el presente. Estoy
estancada. Y no avanzo.
¿Qué hacer? Reflexionar. Siempre he huido de todo lo que no
me interesaba. Es mucho más fácil tirarlo todo y echar a correr. Pero con el
paso de los años me he dado cuenta, que por mucho que corras, tus fallos, tus
miedos, te acaban alcanzando. Es mejor pelear contra ellos, y aun que al
momento cueste, a la larga es lo mejor.
Nada de hacer maletas y cambiar de aires. Nada de salir de aquí.
Me quedo donde siempre, sabes dónde encontrarme, porque no
me pienso mover de aquí. Y a solucionar todo. Todo lo que está en mi cabeza.
Por una vez en la vida, al darme cuenta de mi error, lo solucionaré al momento.
Día cero. Comienza a contar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario