Llega sábado y me subo a mi coche. 70 km para ser feliz.
Cuanto menos km quedan, más grande se hace mi sonrisa.
Y te veo. Y las horas empiezan a correr a toda hostia. Es el mayor defecto que encuentro, haces que el mundo gire rápido, cuando lo que deseo es que lo pares, para quedarme ahí contigo, para siempre.
Su pelo, sus ojos, su boca…todo, por fin, después de una semana. Te tengo.
Y el corazón me late a mil cuando me pides UNO BESO.
Cuando oigo tu risa a la mínima que pasa algo.
Cuando te miro y veo que tus ojos brillan.
Y porque me muero de vergüenza al pensar la cara de tonta que te pondré.
Cuando me rozas, suavemente, sin querer casi, y se me inunda el pecho.
Cuando me enfado y noto tu ansiedad por no saber qué hacer.
Porque tengo que acariciarte para que sepas que todo va bien.
Y me quedaría horas enteras escuchando como me cuentas cualquier cosa.
O cuando dices que somos unah pequeñah nutriah.
Por cómo me besas, sin importar si estamos en la calle, o en un cine, o en el coche.
Te enfadas, te digo que pares, y me haces caso.
Por como sonríes cuando me pides un beso y te digo que no.
Cuando me pongo “loba” y te quedas quieta dejándote besar.
Porque no paras quieta. Ni un segundo. Tienes azogue.
Por lo bien que hueles..
O como te quejas DE REPENTE cuando te da “to el hambre” jaja.
Porque espero que mi cumple, de verdad, sea diferente, junto a ti.
Siempre tienes un te quiero preparado para mi…
Y estas son unas poquitas cosas, con las que consigues que me enamore más y más de ti cada día. Y que no
es fácil, pero es precioso lo que me haces sentir cada día, y sé que juntas, podremos con todo.
Te quiero. De verdad. Te quiero muchísimo.
Y aun que yo no esté al 100% como hemos hablado…sé que vas a estar ahí..
Solo te pregunto ¿me darás tu mano para ayudarme a conseguirlo?
