viernes, 7 de septiembre de 2012

La clave es la Paciencia

Hay heridas que tardan en cicatrizar. Heridas que se curan rápido. Heridas que luego ni dejan marca, solo un simple recuerdo. Heridas de las que tardas unas semanas, incluso meses, en recuperarte.

Todas duelen. No puedes evitar que algo te joda y se te llenen los ojos de lágrimas..

Pero llega un momento en el que te haces fuerte a ese daño, el que sabias que si cogías ese cuchillo corrías el riesgo de cortarte, y con el paso de los años, de la experiencia, tu cabeza se hace inmune a la sorpresa del dolor.

La primera vez creo que duele más el Shock que el mismo daño...

Pero ¿sabes que? Que al final, todas esas heridas acaban curándose. Y sigues viviendo, con alguna que otra marca, pero más sabio que al principio...


El otro día me contaron una historia...:

En un reino, había un rey muy temeroso. Todo le afectaba muchísimo, se deprimía, le entraba ansiedad del no saber que sucedía. 
En su reino tenía un circulo de consejeros que le ayudaban en sus decisiones. 
El Rey, ya cansado de esa situación, de estar siempre deprimido y triste, acudió a su consejero de mayor edad, el más sabio, y le preguntó:

-Mi consejero, ¿que podría hacer para no sentir tanta angustia?, no quiero seguir sufriendo...

El anciano sacó una cajita de su bolsillo y le dijo:

-Ábrala cuando note esa angustia, cuando crea que ya no puede más.

El Rey, extrañado, cogió la caja y se marchó a sus aposentos. Después de darle vueltas todo el día, de seguir igual que antes, decidió abrir el regalo del consejero....

Y en ella, había un papel en el que ponía ... YA PASARÁ ...




domingo, 15 de abril de 2012

¿Has sentido alguna vez eso de flotar?



Si, eso de que estas tan feliz, que notas que los ojos se te cierran, que la cabeza se te balancea hacia atrás, que tu cuerpo flota, que te vas a caer... Pues así constantemente. Durante más de 8 meses …

Eso es lo que siento cuando apareces, cuando noto tu olor o cuando me rozas sin querer …

Ocho meses contigo. Los ocho meses más frenéticos de mi vida. Subidas, bajadas, desconciertos, alegrías.
Lo nuestro no empezó como algo típico. Fue un desastre la verdad. Pero mira…después de todo aquí estamos. Ocho meses después, más felices que nunca y pensando en qué hacer en nuestro aniversario.

Cómo todas aquellas complicaciones se disiparon en cuestión de un suspiro. Cómo nos cansamos de darnos la espalda y dijimos…¿Qué estamos haciendo? Sí daría mi vida por ti… 
Y todo se calmó.

Un paz increíble.

Como si hubiéramos descendido un rio y el comienzo estuviera lleno de rápidos, de repente, encontramos el remanso…la calma, el laguito tranquilo sin olas.

Han sido ocho meses increíbles. En los que dije mil veces que tiraría la toalla, pero que algo dentro de mí me decía: “¿Enserio? ¿Enserio vas a dejar pasar al amor de tu vida?” y no lo hice…. Era imposible. ¿Cómo me iba a separar de ti?

Pequeños detalles, que me llenan día a día. Como que me obligues a irme pronto a dormir… o que me llames los findes para que madrugue.. Lo suave que me coges de la mano al ir por la calle o la cara de tonta que se te pone al pedirme un beso… Que me grites que me quieres y te sorprendas de lo que sientes. Que me achuches con una risa loca. O que te piques cuando te digo que no sabes hablar inglés. Cuando me cantas suavecito…y al notar que te miro te entre la risa floja… Lo mucho que te preocupas por mí, porque me lo pase bien contigo, por que sea feliz… que me hagas sentir que soy lo primero…

En apenas un año que te conozco me has aportado y enseñado más que toda la gente que ha pasado por mi vida. Cuando me creía más lista que nadie, que lo sabía todo, llegaste tú, y con tu sonrisa me enseñaste que había más. Mucho más.

Nada falla contigo. Es todo tan real… nada de historias de cuento, ni de batallitas increíbles. Solo amor. Con sus dificultades y sus satisfacciones. Sus riñas y sus besos. Descubriéndote cada día y sin parar de sorprenderme. Creo, que no hay nada más bonito, que conocer los defectos de alguien, aceptarlos y seguir queriendo. Sin vendas en los ojos ni amores ciegos. Real.

Y lo que más me gusta es que siento que estoy como el primer día. Que se me llenan los ojos de lágrimas al recordar todos esos momentos contigo…que aún me sigo poniendo nerviosa cuando te voy a ver… Y es que cada día contigo es nuevo.

¿Sabes por qué ocho meses me parece poco?
Porque, para mi, ocho meses no es nada, comparado con el tiempo que quiero pasar contigo. Si pudiera, firmaba ya para despertarme cada día a tu lado. Y verte sin maquillar, despeinada, con el pijama y que me mires con una sonrisa y me digas: "despiertate yaaaa, joooo."

¿Amarte? … que va! Esto va más allá …

Gracias por colarte en mi vida y quedarte aquí … Eres la mejor.
14.8.11 te amaré siempre.

domingo, 1 de enero de 2012

2011 - El año en el que conocí a la mejor personita del mundo.


Fin de 2011.

Hoy, un dia después de que comience el 2012, he decidido escribir para cerrar el 2011 y guardarlo en un cajón.

Un año en el que las pesadillas han podido a los sueños.

Comencé el 2011 llena de esperanzas, viendo un gran concierto (Lady Gaga en Bcn 7-12-10) y con mi vida más o menos encarrilada, o eso pensaba yo. ¿Feliz? Pensaba que si, sinceramente, pensaba que todo iba sobre ruedas. Lo cierto es que no era así. Los estudios me iban bien, tenía pareja estable, mi coche, ahorros. Todo.

4 meses más tarde todo se me vino abajo. La persona en la que más había confiado en mi vida me “abandonó”. Me dejó tirada, ella sabrá por qué, con todos mis sueños y mis planes de futuro hechos. 
Tuve un accidente de coche 2 meses más tarde. Por suerte yo no sufrí más que una herida en la nariz, mi coche… bueno, él no tuvo tanta suerte. A día de hoy sigo sin él…está en la uvi, pobrecito mío.
Más tarde las notas. Un desastre. En fin, no podía creerlo ni yo.

Una racha de mala suerte INCREIBLE.

Decidí ser fuerte. Tirar pa’lante con todo. Nada podría conmigo. Pero podía…

Y caí. Mil veces caía. Una y otra vez. Como una imbécil pensando que toda mi “mala suerte” se salvaría.

Y de repente se cruzó alguien. Alguien con quien no hablaba desde hacía un año. Por arte de magia. En el momento oportuno. Y me dejé llevar. Pensaba que era un juego, y decidí jugar. No darle importancia a lo que estaba pasando, porque era pasajero.

Sin querer…me veía pensando en ella, sonriendo como una tonta cada vez que veía una foto suya, o deseando que me dijera de quedar.  Hasta que de repente, un día, dolió. Y ahí fue cuando me asusté. Sabía que mientras no te doliera alguien no había amor. Pero ella me dolió, ya te digo que si dolió.
Un día le dije de quedar, y por una confusión, no pudo ser… Ese día, se me paralizó el mundo. Dije: “¡Ostias! ¿Y por qué me pongo yo mal? … ¿Y por qué me rayo?” y ahí fue cuando me di cuenta… de que aquel juego se había convertido en algo más.

Cada vez pensaba menos en mi ex. Y ella me sacaba tantas sonrisas que conseguía que me olvidara de todo lo malo que me había pasado hasta ahora.

Y aun que se que fue pronto, aun que todo el mundo me lo desaconsejaba, comencé a salir con ella. Era inevitable. No podía dejar escapar a alguien así…

Empecé el curso, nueva gente. Nuevos profesores y más ganas que nunca. Y hasta ahora todo genial. Nuevas metas, nuevas ilusiones y cada vez un poquito más cerquita de mi propósito.

Pero las fuerzas flaquean. Y lo que pensabas que estaba cerrado, cuando las heridas comenzaban a curar, aparece. Otra vez. Y te lo tira todo al suelo. “Me he pasado 6 meses peleando contra viento y marea y ahora llegas tú y de un soplido derrumbas mi mundo.” No se cómo, pero esa persona tenía un poder sobre mí indescriptible. Me engañó. Volvió a hundirme. Y la culpa de todo ello, se que fue mía. Por no tener suficiente fuerza como para echarla de una patada. Pero así soy yo, gilipollas.
Me alejé de mi pareja. Me alejé de los estudios. Me volví a alejar de mi familia. Y todo por una persona. 

Dicen que hay veces que haces algo y no sabes por qué, y este, era uno de esos momentos.

Cuando me di cuenta de esto ya no tenía fuerzas para más. Sentía que se reían de mi por todos lados. Que había peleado tanto para nada. Que todo volvía a comenzar. Y lo pagué con quien menos debía, ella.

Harta de todo, exploté. Me sentía sola, perdida. Y decidí quedarme sola y pensar, darme tiempo a mi misma para saber que había vuelto a pasarme.

2 minutos.

2 minutos hicieron falta para abrir de nuevo los ojos y darme cuenta de todo.

Dejé a mi chica. Me senté en una silla y pensé: “Se va el amor de mi vida. Y yo la he echado. Soy gilipollas”. Lo mejor que me había pasado este año, por lo único por lo que había sonreído, y voy y lo echo a patadas… Gilipollas, completamente gilipollas.

Tanto tiempo esperándote…¿para acabar así? Lo siento, pero NO.

Dicen que una hostia a tiempo te abre los ojos, y fue lo que me pasó a mi.

Y cuando pensaba, que este año era el peor año de mi vida, paré un segundo, eché la vista atrás y pensé: “En realidad, este ha sido el año en el que más he vivido. He conocido gente maravillosa, me he desecho de otros tantos que estorbaban. La vida me ha dado lecciones super validas. Y ella, la persona que mejor me ha tratado en toda mi vida.” Lo cierto es que este año ha sido uno de los mejores. 

Y si tuviera que hacer un resumen, y quedarme con un titular sería: “2011, el año en el que me hicieron volver a creer.” Y todo gracias a ti pequeña. Tanto tiempo buscándote y ya estás aquí. Todas mis sonrisas  son por ti. Gracias por hacerme creer en el amor, por aparecer en mi vida.







Feliz 2012. Porfavor, que este año sea más relajadito!! Jajaja.