Hay heridas que tardan en cicatrizar. Heridas que se curan rápido. Heridas que luego ni dejan marca, solo un simple recuerdo. Heridas de las que tardas unas semanas, incluso meses, en recuperarte.
Todas duelen. No puedes evitar que algo te joda y se te llenen los ojos de lágrimas..
Pero llega un momento en el que te haces fuerte a ese daño, el que sabias que si cogías ese cuchillo corrías el riesgo de cortarte, y con el paso de los años, de la experiencia, tu cabeza se hace inmune a la sorpresa del dolor.
La primera vez creo que duele más el Shock que el mismo daño...
Pero ¿sabes que? Que al final, todas esas heridas acaban curándose. Y sigues viviendo, con alguna que otra marca, pero más sabio que al principio...
El otro día me contaron una historia...:
En un reino, había un rey muy temeroso. Todo le afectaba muchísimo, se deprimía, le entraba ansiedad del no saber que sucedía.
En su reino tenía un circulo de consejeros que le ayudaban en sus decisiones.
El Rey, ya cansado de esa situación, de estar siempre deprimido y triste, acudió a su consejero de mayor edad, el más sabio, y le preguntó:
-Mi consejero, ¿que podría hacer para no sentir tanta angustia?, no quiero seguir sufriendo...
El anciano sacó una cajita de su bolsillo y le dijo:
-Ábrala cuando note esa angustia, cuando crea que ya no puede más.
El Rey, extrañado, cogió la caja y se marchó a sus aposentos. Después de darle vueltas todo el día, de seguir igual que antes, decidió abrir el regalo del consejero....
Y en ella, había un papel en el que ponía ... YA PASARÁ ...
viernes, 7 de septiembre de 2012
domingo, 15 de abril de 2012
¿Has sentido alguna vez eso de flotar?
Si, eso de que estas tan feliz, que notas que los ojos se te
cierran, que la cabeza se te balancea hacia atrás, que tu cuerpo flota, que te
vas a caer... Pues así constantemente. Durante más de 8 meses …
Eso es lo que siento cuando apareces, cuando noto tu olor o
cuando me rozas sin querer …
Ocho meses contigo. Los ocho meses más frenéticos de mi vida.
Subidas, bajadas, desconciertos, alegrías.
Lo nuestro no empezó como algo típico. Fue un desastre la
verdad. Pero mira…después de todo aquí estamos. Ocho meses después, más felices
que nunca y pensando en qué hacer en nuestro aniversario.
Cómo todas aquellas complicaciones se disiparon en cuestión de
un suspiro. Cómo nos cansamos de darnos la espalda y dijimos…¿Qué estamos haciendo? Sí daría mi vida por ti…
Y todo se calmó.
Un paz increíble.
Como si hubiéramos descendido un rio y el comienzo estuviera
lleno de rápidos, de repente, encontramos el remanso…la calma, el laguito
tranquilo sin olas.
Han sido ocho meses increíbles. En los que dije mil veces
que tiraría la toalla, pero que algo dentro de mí me decía: “¿Enserio? ¿Enserio vas a dejar pasar al amor
de tu vida?” y no lo hice…. Era imposible. ¿Cómo me iba a separar de ti?
Pequeños detalles, que me llenan día a día. Como que me
obligues a irme pronto a dormir… o que me llames los findes para que madrugue..
Lo suave que me coges de la mano al ir por la calle o la cara de tonta que se
te pone al pedirme un beso… Que me grites que me quieres y te sorprendas de lo
que sientes. Que me achuches con una risa loca. O que te piques cuando te digo
que no sabes hablar inglés. Cuando me cantas suavecito…y al notar que te miro
te entre la risa floja… Lo mucho que te preocupas por mí, porque me lo pase
bien contigo, por que sea feliz… que me hagas sentir que soy lo primero…
En apenas un año que te conozco me has aportado y enseñado
más que toda la gente que ha pasado por mi vida. Cuando me creía más lista que
nadie, que lo sabía todo, llegaste tú, y con tu sonrisa me enseñaste que había
más. Mucho más.
Nada falla contigo. Es todo tan real… nada de historias de
cuento, ni de batallitas increíbles. Solo amor. Con sus dificultades y sus
satisfacciones. Sus riñas y sus besos. Descubriéndote cada día y sin parar de
sorprenderme. Creo, que no hay nada más bonito, que conocer los defectos de
alguien, aceptarlos y seguir queriendo. Sin vendas en los ojos ni amores ciegos.
Real.
Y lo que más me gusta es que siento que estoy como el primer
día. Que se me llenan los ojos de lágrimas al recordar todos esos momentos
contigo…que aún me sigo poniendo nerviosa cuando te voy a ver… Y es que cada
día contigo es nuevo.
¿Sabes por qué ocho meses me parece poco?
Porque, para mi, ocho meses no es nada, comparado con el
tiempo que quiero pasar contigo. Si pudiera, firmaba ya para despertarme cada
día a tu lado. Y verte sin maquillar, despeinada, con el pijama y que me mires con una sonrisa y me digas: "despiertate yaaaa, joooo."
¿Amarte? … que va! Esto va más allá …
Gracias por colarte en mi vida y quedarte aquí … Eres la
mejor.
14.8.11 te amaré siempre.
domingo, 1 de enero de 2012
2011 - El año en el que conocí a la mejor personita del mundo.
Fin de 2011.
Hoy, un dia después de que comience el 2012, he decidido
escribir para cerrar el 2011 y guardarlo en un cajón.
Un año en el que las pesadillas han podido a los sueños.
Comencé el 2011 llena de esperanzas, viendo un gran
concierto (Lady Gaga en Bcn 7-12-10) y con mi vida más o menos encarrilada, o
eso pensaba yo. ¿Feliz? Pensaba que si, sinceramente, pensaba que todo iba
sobre ruedas. Lo cierto es que no era así. Los estudios me iban bien, tenía
pareja estable, mi coche, ahorros. Todo.
4 meses más tarde todo se me vino abajo. La persona en la
que más había confiado en mi vida me “abandonó”. Me dejó tirada, ella sabrá por
qué, con todos mis sueños y mis planes de futuro hechos.
Tuve un accidente de coche 2 meses más tarde. Por suerte yo
no sufrí más que una herida en la nariz, mi coche… bueno, él no tuvo tanta
suerte. A día de hoy sigo sin él…está en la uvi, pobrecito mío.
Más tarde las notas. Un desastre. En fin, no podía creerlo
ni yo.
Una racha de mala suerte INCREIBLE.
Decidí ser fuerte. Tirar pa’lante con todo. Nada podría
conmigo. Pero podía…
Y caí. Mil veces caía. Una y otra vez. Como una imbécil pensando
que toda mi “mala suerte” se salvaría.
Y de repente se cruzó alguien. Alguien con quien no hablaba
desde hacía un año. Por arte de magia. En el momento oportuno. Y me dejé
llevar. Pensaba que era un juego, y decidí jugar. No darle importancia a lo que
estaba pasando, porque era pasajero.
Sin querer…me veía pensando en ella, sonriendo como una tonta
cada vez que veía una foto suya, o deseando que me dijera de quedar. Hasta que de repente, un día, dolió. Y ahí fue
cuando me asusté. Sabía que mientras no te doliera alguien no había amor. Pero
ella me dolió, ya te digo que si dolió.
Un día le dije de quedar, y por una confusión, no pudo ser…
Ese día, se me paralizó el mundo. Dije: “¡Ostias! ¿Y por qué me pongo yo mal? …
¿Y por qué me rayo?” y ahí fue cuando me di cuenta… de que aquel juego se había
convertido en algo más.
Cada vez pensaba menos en mi ex. Y ella me sacaba tantas
sonrisas que conseguía que me olvidara de todo lo malo que me había pasado
hasta ahora.
Y aun que se que fue pronto, aun que todo el mundo me lo
desaconsejaba, comencé a salir con ella. Era inevitable. No podía dejar escapar
a alguien así…
Empecé el curso, nueva gente. Nuevos profesores y más ganas que
nunca. Y hasta ahora todo genial. Nuevas metas, nuevas ilusiones y cada vez un
poquito más cerquita de mi propósito.
Pero las fuerzas flaquean. Y lo que pensabas que estaba
cerrado, cuando las heridas comenzaban a curar, aparece. Otra vez. Y te lo tira
todo al suelo. “Me he pasado 6 meses peleando contra viento y marea y ahora
llegas tú y de un soplido derrumbas mi mundo.” No se cómo, pero esa persona
tenía un poder sobre mí indescriptible. Me engañó. Volvió a hundirme. Y la
culpa de todo ello, se que fue mía. Por no tener suficiente fuerza como para
echarla de una patada. Pero así soy yo, gilipollas.
Me alejé de mi pareja. Me alejé de los estudios. Me volví a
alejar de mi familia. Y todo por una persona.
Dicen que hay veces que haces
algo y no sabes por qué, y este, era uno de esos momentos.
Cuando me di cuenta de esto ya no tenía fuerzas para más.
Sentía que se reían de mi por todos lados. Que había peleado tanto para nada.
Que todo volvía a comenzar. Y lo pagué con quien menos debía, ella.
Harta de todo, exploté. Me sentía sola, perdida. Y decidí
quedarme sola y pensar, darme tiempo a mi misma para saber que había vuelto a
pasarme.
2 minutos.
2 minutos hicieron falta para abrir de nuevo los ojos y
darme cuenta de todo.
Dejé a mi chica. Me senté en una silla y pensé: “Se va el
amor de mi vida. Y yo la he echado. Soy gilipollas”. Lo mejor que me había
pasado este año, por lo único por lo que había sonreído, y voy y lo echo a
patadas… Gilipollas, completamente gilipollas.
Tanto tiempo esperándote…¿para acabar así? Lo siento, pero
NO.
Dicen que una hostia a tiempo te abre los ojos, y fue lo que
me pasó a mi.
Y cuando pensaba, que este año era el peor año de mi vida,
paré un segundo, eché la vista atrás y pensé: “En realidad, este ha sido el año
en el que más he vivido. He conocido gente maravillosa, me he desecho de otros
tantos que estorbaban. La vida me ha dado lecciones super validas. Y ella, la
persona que mejor me ha tratado en toda mi vida.” Lo cierto es que este año ha
sido uno de los mejores.
Y si tuviera que hacer un resumen, y quedarme con un
titular sería: “2011, el año en el que me hicieron volver a creer.” Y todo
gracias a ti pequeña. Tanto tiempo buscándote y ya estás aquí. Todas mis sonrisas son por ti. Gracias por hacerme creer en el amor, por aparecer en mi vida.
Feliz 2012. Porfavor, que este año sea más relajadito!! Jajaja.
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